Posteado por: Miguel Torán | 28 noviembre, 2011

Créditos ICO, ICONQUÉ, ICOMOES y ICOMOCO

Hay que reconocer que el Crédito ICO nació con buenas intenciones. Éstas eran las de facilitar herramientas de financiación a proyectos de inversión que, directa o indirectamente, generarían posteriormente riqueza y puestos de trabajo, o que mejorarían la capacidad productiva, organizativa y la capacidad de internacionalización de las empresas, que al fin y al cabo desembocarían en más riqueza y puestos de trabajo.

El crédito ICO además, aportaba capacidad de financiación a las PYME con pocos recursos sin necesidad de aval, por lo menos en la teoría. Y de hecho en la práctica era así, ya que en esos momentos se le daba crédito a todo el mundo tuviera garantías o no.

Mi opinión –cuando salieron– era muy positiva: Era una alternativa para empresas como la mía, que no tenían acceso a las subvenciones porque no me encontraba en ninguno de los tres supuestos que te daban acceso a las mismas; No tenía un experto en subvenciones, no tenía un amigo en el ministerio y el sector de mi empresa no era tecnología. Los que saben a qué me dedico les extrañará esto último porque para casi todos, el software es tecnología, pero les diré que cuando abrí la empresa y me acerqué al CDTI, un imbécil chupatintas me dijo eso, que el software no era tecnología. Como no deseo el mal a nadie espero que este ser no se haya matado porque el TOMTOM le haya marcado por error el muro de su casa como destino, pero si al menos que el software de nóminas se haya estropeado y lleve sin cobrar desde entonces.

Pero desde hace tiempo la cosa cambió. El crédito ICO ya sólo es una herramienta para que los bancos renegocien deuda defectuosa y le pasen el riesgo al Estado. Conozco muchos casos, pero me basta con hablar del mío. Hace poco el banco me ofreció cambiar mi póliza de crédito que, por supuesto, está avalada hasta por mis parientes en tercer grado por “un crédito ICO cualquiera, de esos que hay ahora”. Y como conmigo están haciendo con montones de PYMES que en muchos casos no pueden reunir esa cantidad de avales que ahora se requieren.  Por cierto, como mi honradez limita ya con la tontuna, les diré que no acepté, avalé hasta con los beneficios por la venta de combustible fósil el día que muera mi suegra, acepté una rebaja de la línea de crédito y pago casi el doble de intereses que antes en la mitad de plazo.

El caso es que el crédito ICO ya no existe. Ahora han nacido nuevas versiones que deben ustedes conocer:

  • ICONQUE. Destinado a aquellos ilusos que todavía van a pedir un crédito ICO de buena fe al banco, a lo que la respuesta es ICONQUE lo avalas. Y ya puede ser pasta, porque ya no vale ni las letras, ni los bonos del tesoro que son bonos basura, ni ladrillo…sólo faltaba.
  • ICOMOES. Es un crédito ICO reservado a los amigos de políticos. Debe su nombre a Perales que consiguió el primero para la SGAE, y el banco sólo preguntó ¿ICOMOES él?, ¿en qué lugar se enamoró de ti?
  • ICOMOCO. De este ya he hablado. Es el que me ofrecieron a mí. Te lo dan como alternativa cuando dices la palabra mágica: “ ¿ICOMOCOjones quieres que te devuelva la línea de un día para otro?”

 

En fin. Lo peor de todo esto es que, cuando escribo un post de estos, intentando aportar una sonrisa a nuestra situación, me entran ganas luego de pedir perdón porque sé que a mucha gente ya no le hace ni gracia lo que está pasando. Pero tiremos adelante y si no, libreta, boli y españoles por el mundo que, o seleccionan mucho lo que emiten, o los que se van han hecho la elección de su vida.

INFORMACIÓN

 

 

INFORMACIÓN

Older Posts »

Categorías

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: